Las autoridades locales y regionales tienen un alto potencial para movilizar los sectores más dinámicos de las sociedades.
La región tiende por un lado hacia la homogeneización económica, tecnológica y cultural y, por el otro, hacia la división política y la multiplicación de identidades y actores.
La inmigración desvirtúa la visión de reconciliación entre España y Marruecos.
Entre el Magreb y España no existe una verdadera corriente de inversiones: existen oportunidades en la región que las empresas españolas no aprovechan.
Europa debe apostar por el desarrollo del Sur y los países árabes deben comprometerse con el buen gobierno.
Recelo de los argelinos, por un lado, y desvío del dinero prestado, por otro, hacen que el país sea considerado un mal candidato a la ayuda al desarrollo.
Los países del Magreb tienen un creciente crédito internacional, pero deben progresar en la apertura democrática, cree Aldo Olcese.
Las remesas, el vínculo transnacional o las políticas de inmigración europea y de cada país, son algunas de las claves a tener en cuenta en el estudio del codesarrollo.
El volumen de cooperación descentralizada en el Mediterráneo se estima en 100 millones de euros.
Aunque su repercusión es limitada, la idea de unión entre culturas de los Juegos es hoy tan necesaria como antes.