Las recientes revueltas, inéditas, muestran el malestar hacia el régimen. Para evitar más protestas, es necesario un giro de la política económica y securitaria, lo que parece improbable.
Desde la Revolución Rusa, pasando por la época colonial y las independencias hasta las ‘primaveras árabes’, los partidos de izquierda han sufrido un gran cambio.
“La revolución ha conseguido en pocos días lo que tres décadas de posguerra no han hecho: la gente se ha reconciliado en la calle. Hay un error de interpretación, no somos una sociedad dividida”.
El nuevo presidente Kais Said tiene el encargo de ‘restaurar la revolución confiscada’, despertando esperanzas, pero también dudas, entre los tunecinos.