La conquista del Mediterráneo es la pieza clave de la estrategia política y comercial de China para posicionarse como potencia global.
Aunque se considera temporal, la presencia de los extranjeros no es en absoluto provisional y su creciente peso demográfico provoca algunas tensiones.
La restauración, e incluso reconstrucción, del patrimonio destruido, exige prudencia, control y una evaluación detallada para evitar un uso más comercial que científico.
Mientras Trump anuncia el “Acuerdo del Siglo”, una muestra más de su política disruptiva en Oriente Medio, la población palestina exige una nueva estrategia política.