A las monarquías del Golfo les preocupa sobre todo mantener su régimen y su identidad propia, sin que haya una política exterior o de defensa común.
“Los sirios no tenemos solo un enemigo –el régimen de Al Assad– ni tampoco dos –Al Assad y los salafistas–, sino que tenemos también en contra al orden global”.
La máxima autoridad católica deja las puertas abiertas a los musulmanes moderados, aliados fiables para frenar la locura terrorista que afecta a una parte del mundo.
Marcado por los riesgos sobre el terreno y las políticas de censura de los gobiernos, el periodismo de guerra se ha adentrado en otro mundo, más pasivo, alejado del frente.