“Necesitamos una Constitución y un sistema legislativo que garanticen una democracia. Nadie debe tener poder sobre la voluntad de la mayoría”.
“Aún no se han aplicado ninguna de las refomas anunciadas y las organizaciones de DDHH contabilizan 900 muertos y más de 9.000 miembros de la oposición arrestados. Ese es el balance de las revueltas en Siria”.
Es necesario un cambio en los sistemas educativos para adecuar la formación al mercado laboral y superar las fracturas sociales, culturales, religiosas e ideológicas.
Ante la censura y el control de los cibercafés, la juventud árabe, confiada y ambiciosa, se ha lanzado a la calle para demostrar su descontento.
En el seno de las redes de la globalización, la juventud árabe afirma un yo desvinculado de las jerarquías tradicionales.
El Magreb se caracteriza por dos modelos de crecimiento: uno impulsado por las exportaciones de bienes y servicios (Marruecos, Túnez), otro por el gasto público interno (Argelia).
El 30% de las importaciones de petróleo y el 60% de las de gas natural de la Unión Europea provienen de Rusia, en una tendencia creciente.
Por encima de partidos e instituciones, de las leyes y la Constitución, el verdadero garante de la perennidad de la revolución tunecina es la sociedad civil.
La ayuda europea es limitada con respecto a otros recursos financieros externos o a las sumas de los déficit comerciales de los países del sur y este del Mediterráneo.
A pesar de las supuestas divisiones, el régimen lucha por mantener al clan Assad en el poder. Por ahora cuenta con el apoyo del ejército, pero éste podría cambiar de postura.