Los países del Golfo tienen un pasado común pero unas estructuras políticas y socioeconómicas diferentes. Ninguno ha sido inmune a la oleada de revueltas prodemocráticas.
Rabat y Argel intentan controlar las revueltas con la implementación de reformas progresivas que permitan la pervivencia del régimen.
La operación aliada es un avance de la “seguridad de los Estados” a la “seguridad humana”. El doble rasero no implica que no sea una operación necesaria.
Es probable que la ambigüedad inicial americana continúe, aun cuando se dediquen esfuerzos a encontrar nuevos grupos que apoyar, e influenciar, en una región cambiante.
Elemento de apoyo en Túnez y Egipto y herramienta de represión en Libia, Siria y Yemen, está por ver el papel de los ejércitos en los procesos políticos.
El tipo de autoritarismo que los regímenes han desarrollado es fundamental para entender los levantamientos populares.
Las protestas rompen el paradigma de “estancamiento” de la región. Las consecuencias afectarán a procesos regionales y mundiales más allá del mundo árabe.