El Magreb es la tercera región más afectada por la crisis, después de África subsahariana y América Latina.
Tras más de 15 meses de crisis política, el país sólo tiene una aspiración: el restablecimiento del Estado de derecho que favorecerá el reconocimiento internacional, la seguridad y el desarrollo económico.
Mientras los grupos políticos luchan por formar gobierno, el futuro inmediato del país se decide entre Washington y Teherán, que intentan encajar sus respectivos intereses.
La lucha contra Al Qaeda del Magreb Islámico carece de coordinación y parece seguir prioridades de política interna o cálculos geoestratégicos de los países implicados.
Si el poder argelino quiere establecer una relación sana con la sociedad y encontrar una solución a la cuestión cabil, debería tener en cuenta la tradición política de la sociedad no urbana.
Si bien se reclama el apoyo al tamazight, esta petición pierde terreno y podría ser sustituida por una de carácter cabil.
La polémica sobre los ‘reality shows’ hace converger entretenimiento y política y contribuye a abrir un espacio para las opiniones discordantes y los asuntos prohibidos.
Es improbable que los blogs conduzcan a una revolución, pero abren la perspectiva de un espacio público diferente.