El déficit de formación de los imames y su excesiva influencia sobre la comunidad forman argumentos erróneos en torno a la autoridad religiosa islámica.
La gestión del ámbito religioso es similar en la actualidad al resto de instituciones de Marruecos que se modernizan, descentralizan y desconcentran.
Hay que dar al pensamiento musulmán una base teórica, diferente de la que ofrece la literatura heredada.
Éste ha sido el año de la violencia, la desestabilización y el terrorismo: la cooperación entre la comunidad internacional y el mundo árabe cambiaría la situación.
La crisis por su programa nuclear, su influencia en Irak y el conflicto en Líbano otorgan a Irán un papel preponderante en la región.
El país vive un clima de tensión política permanente que, en parte, tiene su origen en la psicología de un líder envejecido.
Existen varias iniciativas para vincular la formación de los imames con la institucionalización de la representación de la comunidad musulmana en España.
El reto mayor es la inadecuación entre las ideas religiosas modernas y el papel de los imames para perpetuar tradiciones enfrentadas al mundo actual.
En la escuela, el Islam debe enseñarse de forma científica y crítica, por especialistas en historia de las religiones.
El país se encuentra inmerso en un proceso de liberalización política: es necesario un nuevo impulso reformista para reforzar esta dinámica.