La solidaridad europea y los refugiados sirios
7 septiembre 2015 | In the Media
Las impactantes imágenes de los últimos días han sacudido la conciencia europea y han dejado claro que los refugiados huyen de una situación de emergencia que los diferencia de la inmigración irregular.
En ollas de gran tonelaje, escondidas en el interior de camiones, en tren oa pie. Para Europa del Este, Italia o Grecia. Intentan correr grandes riesgos y, a menudo, dependen de las redes de tráfico de personas. Redes que, aunque existían hace quince años, ahora se han visto reforzadas por los entornos de caos y conflicto que imperan en Libia y Siria, donde la economía sumergida está ganando cada vez más peso, afirma Xavier Aragall, experto en migraciones del IEMed. “Las organizaciones criminales aprovechan estos contextos para comerciar de todo: drogas, armas y también personas, que dan una alta rentabilidad, mientras que los costos en vidas humanas también son altísimos e irreversibles”. Por el momento, la trata de personas se ha desviado hacia el Mediterráneo oriental, a los puertos de Líbano y Turquía, donde llegan barcos cargados de armas para hacer la guerra en Siria y zarpar con la gente que huye de ella, apunta Aragall.
Ante el aumento de los flujos migratorios, la Unión Europea se ha mostrado indecisa en articular una respuesta conjunta, dado que hasta el momento cada estado miembro tiene su propia política de asilo. Pero también se han expuesto diez años de planificación política demasiado centrada en proteger las fronteras exteriores e insensibles a la distinción entre migrantes económicos y solicitantes de asilo.
Durante estos años tampoco ha habido ninguna movilización ciudadana capaz de cambiar el rumbo de las políticas. Por el contrario, lamenta Aragall, ha surgido en el exterior un discurso político de odio muy peligroso, curiosamente en países que históricamente han recibido inmigrantes o con una larga tradición de acogida de refugiados. En Suecia, Dinamarca, Alemania, Francia y Holanda, este discurso está decayendo y ya está cosechando importantes resultados electorales, advierte el experto del IEMed. Para que la UE reaccione y actúe de acuerdo con sus valores, es fundamental que crezca la presión y la movilización ciudadana en este tema, sostiene Aragall.
Detener el flujo de refugiados sirios significa poner fin al conflicto que vive su país desde 2011, pero hoy no se ve una solución a corto plazo. Por tanto, la Unión Europea podría empezar por destinar recursos para mejorar las condiciones de vida de las personas que viven en los campos de refugiados del Líbano, Turquía y Jordania, dice Aragall, quien concluye que esto ralentizaría el flujo migratorio hacia Europa.
Información preparada a partir de las siguientes colaboraciones con los medios:
Conquistar el derecho de asilo: un hito lleno de obstáculos – Diario Ara, 09/05/2015
La ONU registra un número récord de refugiados – Diario Ara, 06/09/2015