Las películas con las etiquetas “cine del Magreb” se sitúan en una tensión permanente entre la dimensión regional y la nacional.
El fin del temor al gobierno, de la seguridad que procuraba y de las promesas de bienestar, provoca un levantamiento popular brutalmente reprimido por el régimen.
Brasil, sobre el trasfondo de su herencia socio-histórica, refuerza sus relaciones con África y el mundo árabe: 80 millones de brasileños tienen raíces africanas.