España quiere sentar las bases de la colaboración entre Europa y sus vecinos del Sur.
Poco a poco, la organización abandona su planificación a largo plazo para concentrarse en su supervivencia, alejándose cada vez más de las sociedades musulmanas.
Mientras se resuelve el conflicto, son necesarias medidas humanitarias para fomentar la confianza de la población saharaui y ampliar el diálogo entre las dos partes.
Las lecciones aprendidas del caso Haidar deberían permitir a Marruecos avanzar en la redefinición administrativa, política e identitaria.
“Hay que acabar con la idea de que el islam es una religión ‘distinta’, y que el musulmán tiene una visión del mundo incompatible con el resto; los musulmanes además deben esforzarse por ‘actualizar el islam’”.
El debate sobre la integración de los musulmanes en Europa se centra en componentes simbólicos y se desarrolla en torno a unos valores europeos considerados inalterables.
La interpretación del choque de civilizaciones contrasta con las tendencias a largo plazo de la presencia islámica en Europa: un movimiento gradual hacia la integración y formalización.
“El problema de Europa está en sí misma: estructura de toma de decisiones barroca, regreso del nacionalismo, falta de liderazgo… es una gran potencia económica que debe convertirse en una gran potencia política”.
Les contextes européen et nordaméricain divergent en raison des différences institutionnelles qui encadrent la présence des religions dans le domaine séculier.
Más de dos millones de personas acuden cada año a La Meca, lugar prohibido para los no musulmanes, para cumplir con el ‘Hayy’, uno de los cinco pilares del islam.