Ante los ataques al partido en el poder, el AKP, la Unión Europea ha dejado claro que apoya la candidatura turca y a quien la impulsa desde el ejecutivo.
El intento de cerrar el partido de gobierno AKP muestra la ruptura entre islamistas moderados y laicistas radicales, y tiene consecuencias en sus negociaciones con la UE.
Mientras España y Francia se inclinan por vender su material militar a Libia y Argelia, clientes tradicionales de Rusia, ésta intenta abrir mercado en Marruecos.
Las rivalidades internas, la competencia geoestratégica y el fantasma de Al Qaeda explicarían el frenesí de Argelia, Marruecos y Libia por rearmarse.