Los empresarios del sector buscan aliados con quien ir de la mano a conquistar otros mercados, modernizar métodos y medios de producción.
Europa tiene convenios con países del Sur, centrados en lo económico. Sirven más a los intereses de las empresas europeas que a las reformas societales e institucionales.
El Mediterráneo Sur debe crear 62 millones de empleos para la generación de jóvenes más grande de su historia.
Para superar los obstáculos entre las dos orillas del Mediterráneo, el Norte no debe abordar esas relaciones como un problema de seguridad ni como resultado del miedo.
Formular políticas públicas de migración en los países de origen, tránsito y destino y optimizar las remesas de los emigrantes, líneas de actuación de la cooperación española.
Las migraciones reguladas pasan por unas políticas adaptadas a las realidades demográficas y laborales y a los requerimientos de crecimiento económico y desarrollo en países de origen y de destino.
A pesar de ser el principal flujo económico entre Europa y el Magreb, las remesas carecen de papel institucional.
Son tantas las interdependencias entre el Mediterráneo y la UE que no puede dejarse de construir un futuro en común.
El comercio no es garantía para las relaciones Norte-Sur. Si hay que defender el espíritu de Barcelona, el partenariado debe basarse en la libre circulación de personas y en la transferencia de conocimiento.