Justicia, simbolismo y “realpolitik’
14 enero 2022 | In the Media
Las prisiones de Al Asad son una de las caras más oscuras del régimen, verdaderas trituradoras de disidencia. Por eso, la condena a cadena perpetua de un ex oficial del régimen al cargo de la Sección 251, la prisión de Al-Khatib de Damasco, es una victoria moral para los opositores y para los refugiados sirios que han escapado de las atrocidades de un régimen que ha usado históricamente sin pesar la represión y la tortura. Algo de justicia y de ética para los sirios mientras el mundo político se prepara para rehabilitar a Bashar el Asad.
Porque la condena es una gota de agua en el océano de pragmatismo que impera en el mundo. En Oriente Medio se da como hecho consumado la victoria militar del régimen, sustentada por Rusia e Irán, y ya le preparan la readmisión en la Liga Árabe. Es hora de contemporizar. En Occidente cala el mensaje de que Al Asad, si bien es parte del problema, también es imprescindible en la solución. La letanía reza que es clave en la estabilización de la región, sobre todo del Líbano, y por eso hay que tragarse los sapos. Si antes era “fuera el dictador” ahora es “la realidad se impone”. De ahí el simbolismo de la condena frente a un escenario de realpolitik. A ver si con tanto tragar, sin embargo, no acaben atragantándose.
Lurdes Vidal
Directora de Mundo Árabe e Islámico (IEMed)
(Bitllete de análisisi publicado en el diario ARA con motivo de la condena a cadena perpetua dictada el 13 de enero de 2022 por la Audiencia Territorial de Coblenza, en el oeste de Alemania, contra un ex jefe de interrogatorios en una prisión de Damasco por delitos contra la humanidad).